Mujeres en Roma: esposas, madres, pero sobre todo, hijas

Mujeres en roma

La Antigua Roma (753 a. C. – 476 d. C.) fue una civilización que pasó a la posteridad constituyendo en parte quienes somos. Por un lado por sus grandes avances, y por otro, por sus grandes atrocidades, como la esclavitud, las peleas de gladiadores o las ejecuciones públicas. En una sociedad sustentada en la cosificación y la explotación de las personas, ¿cómo era la vida de las mujeres en Roma? Sorprendentemente, algo mejor de lo que cabría esperar.

Los derechos de las mujeres en la Antigua Roma

Los derechos de las mujeres e la Antigua Roma dependían en un primer momento de si nacían libres o esclavas. En el caso de ser hijas de esclavos, carecían de cualquier derecho y eran propiedad de sus dueños (y no de sus padres), al no ser que fuesen liberadas por su dueño por decisión propia o porque se casasen con él, una situación que no era excepcional. En este caso, pasaban a ser libertas. En el caso de nacer libres, no tenían consideración de ciudadanas, por lo que partían de una situación muy desigual a la de los hombres.

Nacer mujer condicionaba su capacidad jurídica. Se las consideraba el sexo débil y que carecían de inteligencia para tomar decisiones o manejar sus asuntos, así que tenían un tutor legal al que tenían que consultar. Tampoco podían votar ni ocupar cargos públicos. Entonces, ¿qué tiene de curiosa la situación de las mujeres en Roma? Que sus derechos dependerían en gran parte del tipo de matrimonio que tuviesen.

El matrimonio de las mujeres romanas

mujeres en la antigua roma vestales
Representación de las vírgenes Vestales.

A lo largo de los siglos, los derechos de las mujeres romanas fueron cambiando, adquiriendo con el tiempo más autonomía que sus coetáneas de otros imperios; pero para entender sus derechos hay que diferenciar entre dos tipos de matrimonios.

Aquellas que se casaban cum manu eran las que peores condiciones tenían. Pasaban de la potestad del padre a la del marido (o a la de su suegro si este seguía estando vivo) y tenían que romper con su propia familia. Luego estaba el matrimonio libre, en el que, curiosamente, con quien tenían una relación relación jurídica era con su padre, el pater familia y no con su marido; de hecho, no adoptaban el nombre de este.

El matrimonio libre benefició a la mujer de la época romana ya que se emancipaba del poder paterno, mientras que era supervisada por un tutor legal (que no siempre la hacían mucho caso) y convivía con un hombre que no tenía un poder pleno sobre ella. Este era el tipo de matrimonio más común durante la época del Imperio.

En cuanto a poder tener bienes o heredar, las mujeres tenían el mismo derecho a heredar que los hombres, pero esto también estaría marcado por el tipo de matrimonio. Las que se casaban cum manu no podían tener propiedades, exceptuando sus bienes personales, los regalos que las hiciesen o sus esclavos y, como pasaban a ser parte de la familia del marido, heredaban en esa familia y no en su familia de sangre (de hecho, cuando se casaban su familia daba una dote al marido como agradecimiento).

Las mujeres en matrimonio libre no perdían su posición social dentro de su familia de origen, por lo que podían heredar igual que sus hermanos. Además, podían tener tierras y algunas mujeres de la clase alta tuvieron hasta negocios, prestaron dinero y redactaron sus propios testamentos.

Un hecho curioso, teniendo en cuenta que en España la primera ley del divorcio data de 1932, es que las mujeres romanas podían pedir el divorcio, aunque la tutela de sus hijos siempre sería de los maridos. Además, la violencia de género no estaba permitida en el derecho romano. Este dato que nos parece tan obvio hoy en día, no tendría porque haberlo sido en una sociedad violenta en la que la patria potestad de los hombres no tenía límites. Eso sí, esto no quiere decir que no existiese (que existía) o que el Estado pusiese medios para frenarla.

Puedes indagar más en este documento de la Universidad de Buenos Aires sobre el matrimonio en la Antigua Roma.

La educación de las mujeres en Roma

En este contexto tan desfavorable para las mujeres romanas cabe esperar que no tuviesen acceso a la educación ¿verdad? Sorprendentemente, no era así. Otra cosa muy distinta son los motivos. El nivel de educación que recibía un niño dependía de la posición social de la familia y de sus intereses, pero las niñas podían acceder a la educación básica.

Esta era la situación de la mayor parte de las mujeres en Roma, pero las familias pudientes que tuviesen interés en dar una formación más amplia a su hija, podían solicitar los servicios de un tutor que instruyese a la joven. Y, ¿con qué objetivo querría una familia que su hija fuese más culta? Para que fuese una mejor madre y esposa. La educación era uno de los grandes pilares de la Antigua Roma, ya que era la base para formar a buenos ciudadanos romanos, y ese deber para con la sociedad corría a cargo de las mujeres.

¿Cómo era la vida de las mujeres romanas?

mujeres en roma antigua
Mosaico en el que se representa a mujeres romanas vistiendo un conjunto de dos piezas similar a un bikini y haciendo deporte.

Resulta bastante complicado definir qué hacían las mujeres en la antigua Roma, ya que la literatura que se conserva fue escrita por hombres y apenas las nombraban. El papel fundamental de la mujer era el de esposa y madre, una mujer que fuese capaz de llevar los asuntos domésticos, que fuese fiel a su marido y que se encargase de la educación de los hijos (de los varones hasta los 7 años, después serían los padres los que se ocupasen de ellos).

Aún así, la mujer siempre ha trabajado aunque no se la haya remunerado por ello, y en la antigua Roma no iba a ser menos.

Los trabajos y las actividades que podían realizar

Esclava o no, la mujer romana trabajaba las tierras, cuidaba el ganado, conocía el oficio de trabajar la lana, se encargaba de gestionar su casa, de la crianza de los hijos y muchas, además, ayudaban a sus maridos en sus negocios. En estos casos, podían trabajar a la par que su marido o aprender actividades complementarias que reforzasen la actividad de este.

Aparte de estas actividades, las romanas fueron comadronas, nodrizas y algunas se dedicaron al arte del entretenimiento, como actrices y bailarinas, aunque estas podían tener la misma consideración social que las prostitutas. Y, aunque fueron menos en número, también hubo mujeres gladiadoras.

La realidad es que quitando aquellas que eran muy ricas e influyentes, las mujeres en la época romana estaban relegadas a un segundo plano. La única excepción eran las Vestales, un grupo de sacerdotisas que eran reclutadas de niñas y que tenían que permanecer vírgenes durante los 30 años que duraba su servicio.

Y aparte de trabajar, ¿qué hacían? Los romanos tenían un ocio muy variado, como el circo, el anfiteatro, los desfiles, las carreras de caballos y las fiestas religiosas, como las fiestas de Bona Dea que eran exclusivas de las mujeres. Una curiosidad es que existen frescos y mosaicos que documentan que hubo mujeres que practicaban deporte. En ellos se ve a mujeres sujetando un objeto parecido a las mancuernas de hoy en día y vistiendo un conjunto de dos piezas que se asemeja a nuestros bikinis.

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